BLOG - Yage

Tradición y neochamanismo

Los verdaderos Taitas son seres humanos que han dedicado su vida entera al estudio de una ciencia milenaria y se han comprometido de corazón a la preservación de una línea de ancestralidad.

Articulos recientes:

COMPARTIR POST:

A mi Taita Querubín

Más que llevar una corona de plumas o tener sobre el pecho un collar de colmillos de jaguar. Más que usar una waira o invocar espíritus para curar una enfermedad. Más que cantar en un lenguaje incomprensible o tener la capacidad de transformarse en un animal… Los verdaderos Taitas son seres humanos que han dedicado su vida entera al estudio de una ciencia milenaria y se han comprometido de corazón a la preservación de una línea de ancestralidad.

Taita Querubín Queta Alvarado fue quizá el Kuraka más grande dentro del mundo yagecero del siglo XX y de la actualidad. Su canto poderoso aún resuena en el corazón de los miles que tuvimos el regalo de recibir de sus manos la sagrada medicina de las selvas del Putumayo, en tiempos donde la palabra “Yagé” o “Ayahuasca” aún eran prácticamente desconocidos, y no una moda espiritual como ha llegado a ser hoy en día.

Su historia inició a los 7 años, cuando como él mismo decía: “inicié con mis estudios tomando con mi papá y mi abuelo. Ellos ya eran Kurakas. Y ahí ellos miraron que yo podía aprender y empezaron a enseñarme; pero yo quería aprender más, entonces me fui donde Taita Patricio, ahí estuve aprendiendo con él y después me fui con otros Taitas a seguir adelantando.” Así inició el abuelo su camino y en él estuvo andando sin cansancio hasta los 110 años. Compartiendo, riendo, contando historias y anécdotas de la vida y de la medicina. Sanando, curando, danzando. Tocando su guitarra y siempre recordándonos con el despertar de cada nuevo día que “hay que amanecer defendiendo la vida.”

Taita Querubín fue dentro del mundo yagecero, lo que el Dalai Lama es hoy para el mundo budista. Su desarrollo espiritual era tal, que fue reconocido como el “Guardián de Yagé” por infinidad de taitas, kurakas y sabedores de distintas etnias y comunidades indígenas dentro y fuera de Colombia (incluso por muchas que no trabajan con el Yagé). Visitó África, Europa, Estados Unidos dando testimonio de la cultura indígena Kofán; y permaneció siempre atento al desarrollo del Plan de Vida de su comunidad y su resguardo Ukumari Kankhe. 

El abuelo Querubín fue pionero y en sus manos estuvo la misión de abrir las puertas del Yagé al mundo entero. Hacia finales de los años 90 e inicios del nuevo milenio, Taita Querubín junto con otros Mayores del Putumayo como Taita Gonzalito, Taita Saulo Gil Botina, Taita Diomedez Díaz, entre otros grandes sabedores; consolidó la Fundación Zio A’i (Unión de Sabiduría) con el firme propósito de rescatar, preservar y difundir la sabiduría ancestral del pueblo Kofán. Fue así como desde la selva el Yagé empezó a viajar a la ciudad, acompañando a los Taitas en sus reuniones con el gobierno, sus discusiones y análisis internos, y en las primeras tomas que tuvieron lugar dentro de un nuevo contexto ceremonial.

A principios del 2000 las ceremonias de Yagé eran muy distintas a lo que son ahora. Únicamente los indígenas compartían la medicina y no había ningún blanco facilitando espacios o realizando tomas como ahora. El recelo por parte de los indígenas hacia los occidentales era muy grande, y no abrían su conocimiento prácticamente a nadie; y de hacerlo, esta persona había tenido que demostrar por años, que verdaderamente quería seguir un camino arduo y doloroso de aprendizaje. Los Taitas eran muy recios y extremadamente cuidadosos con lo que compartían y a quién lo hacían. 

Hoy en cambio puedes encontrar a cualquier Norteamericano, Europeo o incluso Colombiano diciendo que es “taita” solo porque viajó a la selva y se tomó un par de fotos con los verdaderos nativos en el Amazonas. Es fácil comprar una corona e importar los collares a cualquier parte del mundo. Imitar “cantos” que ni ellos mismos saben qué dicen. Montar una apariencia, cobrar miles de dólares por lujosos retiros en resorts exclusivos, y hacer fiestas espirituales llenas de música, euforia, mandalas, yoga, experiencias extrasensoriales, visiones psicodélicas, amor y paz por la humanidad… Sin un verdadero trasfondo ancestral, aprendizaje ni el respaldo de una comunidad indígena.

Hoy se mezcla todo con todo y puedes encontrar “planes” o “paquetes” nacionales e internacionales que incluyen en un solo fin de semana: temazcal, circulo de palabra, meditación, cantos sagrados, yagé, respiración holotrópica, cacao, etc. Se ha perdido el norte de las medicinas. Y se ha convertido su uso en un “mercado espiritual”, al que podemos ir, pagar, tomar, volar, y regresar por más cada 8 días.

La línea y la ancestralidad del pueblo Kofán es de las pocas que aún conservan casi intactos sus principios y costumbres. Junto a algunos Sionas, Secoyas, Inganos o incluso uno que otro Kamentsá, todavía existen Taitas que buscan mantener inalteradas las formas tradicionales de trabajar con esta medicinal ancestral. Se cuida mucho la dieta, no se da Yagé a mujeres embarazadas o  que estén atravesando su menstruación, no se mezclan diferentes plantas en una misma ceremonia, se mantiene el silencio y los diseños ceremoniales de acuerdo con lo que han sido tradiciones milenarias. El neochamanismo (indígena y occidental) ha modificado casi enteramente estas costumbres, pero si buscamos podemos aún encontrar vivos a algunos abuelos que representan fielmente el chamanismo original.

Tener la fortuna de hallar Taitas de verdad, abuelos Kurakas que han estudiado esta ciencia por 60 o 70 años, sabedores ancestrales que a profundidad saben y conocen los misterios del canto y de la pinta del Yagé, es un verdadero regalo…

Taita Querubín fue maestro de muchos. Discípulos y seguidores de distintos lugares trataron de aprender de él y recibir parte de su aprendizaje. Muchos lo intentaron y verdaderamente muy pocos lo lograron. Pero hoy aún tenemos la posibilidad de tomar esta medicina de quienes han sostenido su linaje y siguen dando Yagé como él mismo lo hacía. Con sinceridad, con pureza, con transparencia, generosidad y respeto profundo por cada ser humano.

Taita David Queta, hijo y sucesor espiritual del abuelo Querubín, y Taita Saulo Gil Botina, discípulo que aprendió por más de 30 años a su lado, vienen periódicamente de la selva a visitar la ciudad y traen consigo esta medicina. Preparada directamente con sus manos. Cocinada personalmente con todo su amor. Y eso cambia mucho el camino de aprendizaje para quienes con juicio decidimos elegir seguir este camino. Aún hay medicina de raíz y si es posible encontrarla.

Si quieres vivir una verdadera ceremonia de Yagé, A’tse Kankhe te abre las puertas para lograrlo.  

Un espacio para explorar tu universo interior, donde diferentes saberes, prácticas y experiencias de vida, se encuentran para acompañarte en un proceso de reconexión con tu Espíritu

Contacto

© 2026. All rights reserved. Website & Technology Development by DigitalConcep by Urbandru.